Por J.M. Russo
En esta ocasión, la aventura nos lleva para el Norte de Cuyo, a las Provincias de San Juan y La Rioja, a deslumbrantes paisajes áridos, de montañas y formaciones de otro planeta. Inmensidades casi indescriptibles, que trataré de contarles.
Haciendo base en la ciudad de Valle Fértil, una localidad preparada con infraestructura para recibir a los viajeros, con hospedajes, posadas, hostales y cabañas, locales gastronómicos y un centro de informes donde se pueden contratar excursiones a los parques nacionales de Ischigualasto y Talampaya, que también se pueden realizar en auto.
La ciudad nos ofrece algunos museos de índole antropológico y arqueológico, un amplio dique, entre otras cosas. En las cercanías se puede visitar, Las Tumanas, con huellas indígenas y ruinas jesuíticas, además de un paisaje imponente. Y el Santuario de La Difunta Correa, centro de peregrinaciones.
Pero vayamos a lo que nos trae a esta zona, sus 2 Parques Nacionales.
Yo recomiendo hacer uno por día, ya que los dos en el mismo día es agotador y no nos permite disfrutarlos en su totalidad.
Mi recorrido comenzó por el Parque Nacional Ischigualasto, más conocido como el Valle de la Luna, por su terreno árido y de formaciones rocosas similares al astro lunar.
A no más de hora y media de Valle Fértil, este imponente parque nos recibe con un centro de informes, donde salen excursiones cada media hora, las mismas se realizan en los autos particulares o en las camionetas de los guías. La visita lleva por lo menos unas 3 ó 4 horas. La caravana recorre este impresionante valle, realizando paradas donde los guías nos cuentan la fastuosa historia de las formaciones, donde muchas de ellas tienen similitudes con objetos, animales o personas. Pasamos por “El Gusano”, “La Esfinge”, “El Submarino” y por la formación más característica “El Hongo”, en cada una se esconde una historia de eras precámbricas y descubrimientos arqueológicos.
También visitamos “La Cancha de bochas”, una inexplicable superficie plana donde yacen esferas pulidas, casi perfectas.
Todo el valle sigue siendo un paraíso para los arqueólogos y geólogos, donde se encontraron y se siguen encontrando gran cantidad de fósiles de dinosaurios y se realizaron estudios de suelo que permitieron descubrir gran parte de la historia geológica de nuestro planeta. Un poco de esto se puede ver en el museo que se encuentra al final de recorrido.
En el trascurso del día los paisajes y colores van cambiando según las marcas del sol, y nos permite conseguir fotografías e imágenes alucinantes.
Al día siguiente, después de un merecido descanso, nos espera El Parque Nacional Talampaya, en la Provincia de La Rioja, mas allá de su cercanía con Ischigualasto. Este parque nos ofrece un paisaje muy diferente con amplios murallones, formaciones en altura y una flora y fauna más tupida.
También nos recibe con un centro de informes desde donde salen las camionetas que nos llevan a realizar el recorrido. Es muy común ver zorros revolviendo la basura en las cercanías del centro.
La visita nos lleva entre imponentes cañadones y altos paredones, entre las imágenes más características encontramos a “El Monje”, “La Torre”, “El Rey Mago”, entre otras.
Por sus amplias formaciones se suelen ver a manadas de guanacos entre los pastizales achaparrados.
Sin duda estos dos parques son lugares únicos en el mundo que merecen una visita.
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